Si, era cierto... ya no podía volver atras. Las ultimas palabras que escuche de su boca, eran las que justamente se acercaban más a la realidad que se presentaba delante mio. Era imprescindible escapar cuanto antes, pero no podía mover ni un musculo de mi cuerpo, allí entre las sombras, podía escuchar como los pasos se acercaban más y más, sintiendo que mi corazon saltaría de mi pecho en cualquier momento. Cerre mis ojos y me concentre en ordenar cada aspecto de mi reciente vida, pero las emociones se agolpaban en mi cabeza tan rapidamente que me costaba un gran esfuerzo enfocar cual de ellas debía usar. Estaba claro, una de ellas me ayudaría, pero si tan solo cometiera el herror de no elegir el correcto, me delataría al instante, desatando la ira de aquellos que a estas alturas ya debían saber mi paradero.

Respire ondo. Abró mis ojos buscando entre la oscuridad alguna señal de peligro. Estaba todo en calma, debía repasar cada detalle del plan de tal manera que ningun error me delatara. Camine hasta la sigueinte calle, com la expresión que había ejercitado días antes, esa expresión desoladora, sin bestigios de alegria, duda, miedo, amor... el gesto correcto de ninguna emoción. No debía fallar.

Antes de llegar a las puertas que me llevarĂ­an hasta mi destino, tuve que fingir la cara de zombie que tenĂ­a todos en esta cuidad. Una cuidad sin emociones, como tantas otras. Como deseaba volver a ver una cara contenta, alguien llorando y hasta una cara enojada, pero no era posible. No en este lugar.

Continue mi camino ya sin contratiempos...y de pronto.

Las puertas se abrieron de para en par, dando paso a unos enormes vehĂ­culos blindados, seguramente repletos de hombres y mujeres de la tierra, rebosando en sentimientos y emociones. Como yo, pero ellos no sabĂ­an cual serĂ­a su destino, no sabĂ­an que en ese lugar dejarĂ­an de ser personas perfectas.